Afterimage

Fotograma de la película con el actor Boguslaw Linda.
Afterimage es la última película del director de cine polaco Andrzej Wajda, y fue recientemente proyectada en algunas salas de cine del país. Se centra en narrar y seguir los últimos meses de vida del artista Wladyslaw Strzeminski: él, quien debe lidiar con sus limitaciones físicas, también debe afrontar la entrada del nuevo gobierno -y con este, la demanda hecha desde la ideología al arte: debe ahora ponerse al servicio de las ideas políticas, para recordarle al pueblo los nuevos ideales -materialistas, realistas- que deben regir la vida de todo el colectivo.
En una de las escenas iniciales, el artista inicia una obra: se ubica en el espacio central, pequeño, del apartamento en que trabaja; está en el piso, apoyando su cuerpo sobre un cojín y buscando la gravedad de su propia estructura física para poder encontrar el ángulo desde el cual puede comenzar a trabajar el lienzo. Sus instrumentos están cerca, toma el pincel, y una gran sombra oscurece totalmente el lugar. Él, se arrastra hasta la ventaja y de un tajo certero, consigue la luz después de rajar la tela que cae sobre su ventana. Es una otra-tela que no guarda ninguna relación con su obra: es la cara de la nueva ideología cayendo sobre su capacidad creativa y sobre su libertad. Es el peso de las ideas rígidas que ensombrecen la vida de todos, que hurtan el deseo y el trabajo sobre los propios contenidos. ¿Cómo conseguir mantenerse coherente ahora? Su teoría de la Visión aun no ha sido escrita para las nuevas generaciones, y su legado, tanto en las clases de arte como en el instituto que él mismo fundó, serán escondidas, silenciadas, archivadas. La sala de arte de vanguardia dedicada a su obra y al trabajo escultórico de Katarzyna Kobro -quien fuera su esposa y la madre de su hija-, es ocultada a los ojos de todos: la sala es desmontada y pintada totalmente de blanco.
En adelante, la película se centra en todas las pruebas de despojo que debe padecer Strzeminski por su obstinación de no obedecer a la nueva ideología: se cancela su identificación como artista -por lo que ya no puede acceder a los materiales para continuar trabajando-, a los talonarios para la alimentación -porque no trabaja-, a las condiciones mínimas de vida para hacerse cargo de su hija -por lo que esta resolverá retornar a un hogar de niñas-. Sus amigos más cercanos no pueden proveerle de mejores condiciones de vida y aquellos con los que cuenta, tan solo pueden prometerle que esconderán y resguardarán sus obras. Strzeminski se mantiene en pie haciendo uso de un par de muletas viejas, deambulando de un lugar a otros por las calles en la búsqueda de trabajo, de alimento, de materiales. E incluso, en uno de los tantos gestos poéticos de la película, el artista le reclama, precisamente al arte, que lo acompañe hasta el extremo: hasta la tumba de Katarzyna, para dejar allí un ramo de flores azules -manchadas de azul por el artista, con un poco del material que aun tiene en su casa-, porque era el color que ella prefería.
Lo poético en esta película, inicia precisamente con que se trata del último legado de Wajda al cine: se trata de una fotografía de los últimos meses en la vida de un artista de vanguardia -Strzeminski-, que decide mantener la coherencia y la dignidad como armas fundamentales para cuidar su legado artístico. Pero también se trata de la coherencia y la dignidad del director de cine Wajda: dejar un último testimonio de trabajo fílmico para nuestra memoria, para la reflexión acerca del sentido de esta vida.
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