domingo, 21 de octubre de 2018

Los encuentros y los tatuajes falsosResultado de imagen para los tatuajes falsos pelicula
Fotograma de "Los tatuajes Falsos"

 Es Theo quien tiene tatuajes falsos en la película: lo vemos en un concierto de punk rock, eufórico, y luego haciendo fila en una cafetería para comprar algo de tomar. No tiene ninguna intención de relacionarse con nadie; se ve solo, pero sin ansias de mostrarle a nadie el deseo de contacto.  Es Meg quien, al quedarse mirando el brazo de Theo en la fila de la cafetería, descubre el engaño de tatuaje que él se ha dibujado en el brazo. Y es ella quien decide hablar del concierto en el que estaban cada uno por su lado, es ella quien después no para de hablar y hablar, y es ella quien se lo lleva para su casa hasta el otro día. De la primera persona de la que nos enteramos con más detalles en "los tatuajes falsos" (2017) es precisamente de Meg: toca guitarra, vive con su madre y una hermana, no parece tener muchos planes claros acerca de su vida, y tiende a usar bóxers masculinos por debajo de los jeans porque se siente más cómoda. Y es entonces cuando Theo va soltándose, se muestra ante ella cada vez más auténtico y ya no teme esconderse detrás de tatuajes-impostores de lo que es. Theo y Meg no podrán estar juntos más allá de las vacaciones de verano, pero el tiempo que comparten es suficiente para que cada uno sea capaz de encontrar la propia música que quiere tocar consigo mismo.  Tampoco habrá promesas falsas de encuentro ni planes definitivos de la vida juntos. Pero es que cada momento del tiempo compartido fue capaz de dejar ahora marcas verdaderas. 

Vi esta película hace algunos meses y me quedé pensando en ella por un tiempo. Pero hace un par de semanas finalmente leí "La soledad de los números primos" (2008) de Paolo Giordano y no puedo dejar de conectar la película y el libro de muchas formas. Se trata de la historia de Mattia y Alice, dos personas que se conocen desde la niñez y que la vida los cruza en diferentes momentos, pero que no terminarán la historia juntos. No es por falta de amor o tiempo para las coincidencias -que existen durante todo el libro-, es porque no pueden reconocerse el uno en el otro con el paso del tiempo. No pueden ver en cada uno de ellos aquello que existió -por lo menos no en la cercanía de los cuerpos-. La dificultad de ella para caminar y su delgadez persiste, pero algo cambió; el cuerpo grueso de él y su distancia afectiva también está presente, pero algo ya se perdió. 

Y es entonces cuando creo que descubro para mí, qué fue lo que más me gustó de "Los tatuajes falsos": es un tiempo, un momento de las circunstancias vitales en el que dos seres humanos coinciden y ya. No tienen que volver a reencontrarse, no tienen que pasar por las separaciones y los nuevos momentos que nos brinda el tiempo para saber si aun importa, si aun el encuentro tiene sentido. No tienen que plantear un juego del tiempo, ni dejar un momento de más pendiente "para más adelante". La vida juntos se vive y ya, sin que estemos pensando que el tiempo extra nos va a rellenar de experiencias que valen la pena el tiempo que nos perdimos. Así que puedo decir que al ver los Tatuajes Falsos, el libro de Giordano no me defraudó: no se trata de "esperemos a ver qué pasa más adelante". Este es el momento en que nos podemos encontrar. No vale la pena ni siquiera preguntarnos si existirá otro. Por eso Theo y Meg se han vuelto mis favoritos. 

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