domingo, 27 de mayo de 2018

Virus Tropical

Personajes de Virus Tropical

Comencé a leer Virus Tropical cuando me encontré las primeras entregas de la historia en una librería recientemente extinta de Bogotá. Después, siempre busqué en el stand de La Silueta en la Feria del libro, las siguientes entregas del relato. Me maravilló ver cómo Powerpaola narraba su vida a partir del recurso gráfico en estas entregas: la historia del encuentro de sus padres, sus primeros años en Quito, la relación con sus hermanas, su viaje y adolescencia en Cali, la vida de una adolescente que se enamora, que rompe con sus parejas, que va transformando su cuerpo, que va mostrándonos quién es ella y cómo elige ser. Después de Virus Tropical, entonces seguí buscando sus historias: la relación con Quique, que termina guardada en un siguiente libro; los caminos que ahora elige sola, el viajar, las nuevas exploraciones. Powerpaola se me volvió un personaje que me fui encontrando por ahí: en las entregas mensuales de una publicación cultural, en algunas entrevistas, en librerías de Buenos Aires al lado de las publicaciones de Liniers. Le sigo el rastro porque me gusta como narra la historia de ella, los pequeños fragmentos de los libros que se va encontrando, las salidas al cine, las preguntas que se hace. 

Este fin de semana decidí ir a ver Virus Tropical al cine -en uno de los dos teatros bogotanos en los que la están presentando-, una película de Santiago Caicedo en la que Paola Gaviria -Powerpaola-, está totalmente involucrada. Allí me encontré, encantada, con que la película se mantiene muy cerca de la historia de los libros que tengo conmigo: están los padres de Paola con sus hijas, viviendo la vida cotidiana de cualquier familia latinoamericana que intenta una convivencia que pueda contener los desbordes de cada uno de sus miembros; están sus hermanas mayores, cada una con sus marcas personales y sus elecciones en la vida; está la menor de las hijas, Paola, quien va armándose como va pudiendo en medio de Quito y Cali: en el colegio, en su casa, con los novios, con las cercanías y las despedidas en la vida. En todo caso, está la vida de una mujer que cualquier espectador podría encontrar cercana, como la amiga, la vecina, como sí misma. 

Virus Tropical, termina en la adolescencia de Powerpaola: ya pinta para ilustrar unas camisetas ecológicas por encargo, ya es reconocida por algunas personas por sus trazos, ya sale de su casa y del mundo de su colegio, a encontrarse con la calle y con la posibilidad de pintar en sus muros. Y cuando salí del cine tenía la sensación de haber reconocido en la película a este personaje que desde hace varios años sigo, a partir de sus orígenes. Ya vendrán nuevas entregas, confío: tanto de sus relatos e historias, como de este maravilloso escenario que encontró en el cine. 

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